La crátera de Aristonothos

Si existe una pieza en el registro material del Mediterráneo central que nos muestre gráficamente que el periodo colonial griego no estuvo exento de conflictos, esa es sin duda la crátera de Aristonothos. Situada cronológicamente hacia el ca. 675-650 a. C. y hallada en una tumba de Cerveteri (la antigua Caere), parece haber sido fabricada por un artesano griego asentado en territorio etrusco, llamado Aristonothos. Sabemos del nombre porque precisamente aparece como firma en la propia crátera: Aristonothos epoisen, ‘Aristonothos me hizo’ (Bonaudo, 2008-09: 145). En ella vemos representadas dos escenas: por una parte el cegamiento del cíclope Polifemo por Odiseo y sus hombres y, por otra, un combate naval en toda regla. La primera imagen, que refleja uno de los pasajes de la Odisea más representados en la cerámica griega, la dejaremos de lado en este análisis. Por su parte, la segunda nos invita a una serie de lecturas que explicaremos a continuación.

Fig. 1. La pieza expuesta en el Museo Capitolino, Roma

La escena muestra dos barcos cara a cara, con sus respectivos guerreros preparados para el combate. Parece ser que la representación nos habla de un enfrentamiento entre un pentekóntero griego a la izquierda y una nave etrusca a la derecha, posiblemente mercante, identificada en principio por la particular panza del barco. Además, la posición relativa entre ambos transportes nos hace pensar que la griega se prepara para embestir a la etrusca, con un fuerte golpe de proa. La interpretación de la imagen parece clara, pero, ¿de qué trasfondo histórico nos está hablando?

Durante los siglos VII y VI a. C., el Mar Tirreno fue un verdadero epicentro de intercambios comerciales entre las colonias griegas y las ciudades etruscas, intercambios que, todo hay que decirlo, no siempre fueron pacíficos, ya que los enfrentamientos entre ambas entidades eran considerablemente frecuentes. En este contexto tiene un especial protagonismo la piratería, a la que hacen referencia algunos autores clásicos, como Estrabón. El geógrafo griego nos habla de esta actividad en las costas de Sicilia (Geografía, VI, 267), ya presente durante la fundación de Naxos en el 736 a. C., y que vincula con los tirrenos. Una fama que les viene de lejos en las fuentes griegas: recordemos el himno homérico a Dionisos, donde se los hace autores del rapto del dios del vino.

Fig. 2. Ilustración de las dos caras de la crátera (Walters, 1905).

Sin embargo, la piratería en el centro del Mediterráneo no era solamente ejercida por los etruscos sino también por los propios griegos. Todo apunta a que, como indica Ormerod (2012: 119), cuando en el siglo VIII a. C. los helenos hicieron su aparición por primera vez en las costas itálicas, la mayoría de las ciudades etruscas se habían desarrollado hacia el interior, por lo que su vinculación al mar y, por ende, a la piratería no apareció hasta tiempo más tarde. Según el autor británico, las continuas agresiones y saqueos por parte de griegos y otros pueblos del Mediterráneo central habrían obligado a los etruscos a defender sus costas y a desarrollar una verdadera flota que hiciera frente a este problema. Y es que, aunque el comercio entre unos y otros fue fructífero en la mayoría de los casos, la conducta de los griegos era ciertamente beligerante, ejerciendo verdaderas razzias en aguas etruscas, una actitud vista en otros contextos: recordemos la presencia de los griegos durante las postrimerías de la Edad Oscura e inicios de la Época Arcaica en el Levante mediterráneo y su modus operandi pirático al que aluden las fuentes asirias.

Fig. 3. Italia central, ss. VII-V a. C. Fuente: Ancient World Mapping Center.

Por otra parte, entre etruscos y cartagineses se llegó a formar una alianza con vistas a defender sus aguas de la creciente presencia griega (ibid.: 120). Una asociación político-comercial que evidentemente no era bien vista a ojos de los griegos y que no hacía sino acrecentar la imagen negativa de los etruscos; alianza de la que tenemos pruebas tanto por fuentes escritas como por hallazgos arqueológicos. Entre los testimonios clásicos tenemos, por ejemplo, el de Aristóteles, que nos habla sobre los estrechos lazos entre púnicos y etruscos (aquí llamados tirrenos) y que refleja una asociación en la que se mantiene la independencia de cada miembro:

[…] pues entonces los tirrenos y los cartagineses, y todos los que tienen contratos entre sí, serían como ciudadanos de una única ciudad. Hay, en efecto, entre ellos convenios sobre las importaciones y acuerdos de no faltar a la justicia y pactos escritos de alianza. Pero ni tienen magistraturas comunes para estos asuntos, sino son distintas en cada uno de ellos, ni tienen que preocuparse unos de cómo son los otros, ni de que ninguno de los sujetos a los tratados sea injusto ni cometa ninguna maldad, sino sólo de que no se falte a la justicia en sus relaciones mutuas.

Política, III, 9, 1280a.

En cuanto al registro arqueológico, figuran las láminas de oro de Pyrgi, halladas en la actual Santa Severa, muy cerca de Cerveteri. Las piezas son fechadas hacia el ca. 500 a. C. y muestran inscripciones en etrusco y en fenicio, donde se nos alude a la consagración que hace un tal Thefarie Velianas (al parecer rey de Caere) a la diosa Uni-Astarté. Un documento arqueológico que, sin lugar a dudas, muestra los estrechos lazos mantenidos entre púnicos y etruscos en el Mediterráneo central.

Fig. 4. Las láminas de Pyrgi. Museo Nazionale Etrusco, Roma.

Hasta tal punto llegó el clima de tensión entre griegos por una parte y etruscos y cartagineses por otra, que en el ca. 540-535 a. C. se produjo la Batalla de Alalia, en la que una coalición de naves cartaginesas y etruscas atacó la colonia griega homónima, en la costa este de Córcega, a la que veían como una amenaza para sus rutas comerciales. Aunque los griegos consiguieron derrotar a duras penas a las fuerzas enemigas, las consecuencias para ellos fueron nefastas: su influencia en el Mediterráneo central prácticamente desapareció y las colonias occidentales, como Massalia o Emporion, quedaron totalmente aisladas de las redes comerciales griegas.

Así pues, y volviendo a la crátera de Aristonothos, lo que en ella se nos muestra es precisamente un ejemplo de esas tensiones político-comerciales surgidas en el Mar Tirreno. Parece ser que el artista quiso reflejar en su obra algún tipo de agresión entre etruscos y griegos, quizá un evento concreto o simplemente una referencia genérica a dichos enfrentamientos. Por otro lado, desconocemos qué relación había entre el pasaje de Odiseo y el cíclope Polifemo y la escena del combate entre los dos barcos. ¿El cíclope podría estar representando a los etruscos y Odiseo y sus compañeros a los griegos? ¿O bien sería una advertencia de las consecuencias de beber vino de forma excesiva, tal y como apunta Bagnasco (2007: 8)?

Fig. 5. Odiseo y sus hombres cegando a Polifemo. Ilustr. Alan Lee.

Por último, no nos podemos olvidar del autor de la crátera, ya que su nombre es verdaderamente sugerente. Efectivamente, Aristonothos estaría compuesto por aristos (‘el mejor’) y nothos (‘bastardo’), es decir, vendría a significar algo así como ‘el mejor bastardo’ o ‘el más noble de los bastardos’ (Bonaudo, op. cit.: 146). ¿Es posible que fuera una alusión peyorativa al creador de la pieza, quizá el mote puesto por algún etrusco? ¿Sería el autor un antiguo pirata que hubiera decidido asentarse en suelo itálico para dedicarse a otros menesteres? Demasiadas preguntas y muy pocas respuestas.

Referencias

-Bagnasco Gianni, G. (2007): Aristonothos. Il vaso, Aristonothos, 1, 5-16.

-Beauchamp Walters, H. (1905). History of ancient pottery: Greek, Etruscan and Roman, I, plate XVI. New York, United States of America: Charles Scribner’s Sons. Recuperado de: archive.org.

-Bonaudo, R. (2008-09). In rotta per l’Etruria : Aristonothos, l’artigiano e la metis di Ulisse. AION. Annali dell’Istituto Universitario Orientali di Napoli, 15-16, 143-149.

-Martínez de la Torre, C., Storch de Gracia y Asensio, J., y Vivas Sainz, I. (2016). Arte de las grandes civilizaciones clásicas: Grecia y Roma. Madrid, España: Editorial Universitaria Ramón Areces.

-Martínez-Pinna Nieto, J. (1991). Aristocracia y comercio en la Etruria arcaica. En Remesal, J. y Musso, O. La presencia de material etrusco en la Península Ibérica (35-60). Barcelona, España: Universitat de Barcelona.

-Ormerod, H. A. (2012). Piratería en la antigüedad: Un ensayo sobre historia del Mediterráneo. Sevilla, España: Editorial Renacimiento.

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