La espada de tipo Naue II

Una de las armas más populares de la Europa del Bronce Final y de los inicios de la Edad del Hierro lo constituye la espada denominada ‘Naue II’, presente en numerosas regiones, desde Centroeuropa y el norte de Alemania hasta el bajo Danubio, Grecia o el Levante Mediterráneo.

Antes de explicar la morfología, evolución y dispersión de tan particular arma, convendría hacer una pequeña introducción sobre el contexto socio-económico presente en el continente europeo durante lo que llamamos Bronce Final o Reciente. Gracias a ello tendremos una aproximación general a las causas por las que esta espada ha sido hallada en lugares tan dispares.

Fig. 1. Amgueddfa Cymru – National Museum Wales

Arterias de comunicación

Durante la Edad del Bronce, grandes y extensas redes de comunicación conectaban gran parte del continente europeo, enlazando el Mediterráneo con la Europa Central y del Norte. Estas redes, de índole social y comercial, se nutrían de vínculos interpersonales que podían dar lugar a alianzas entre diferentes comunidades, formando así un tejido de relaciones alimentado a partir de la circulación de objetos valiosos, como ropas, joyas o armas, elementos demandados por las élites de cada región (Harding, 2003: 192-201). La arqueología nos dice que dichas redes comerciales eran empleadas por personas de toda condición, ya fueran comerciantes, herreros, guerreros o emisarios (Kristiansen y Suchowska-Ducke, 2015: 365 y 366). Pero no sólo viajaban personas y objetos por estas arterias de comunicación sino también nuevos conocimientos, habilidades y tecnologías. Uno de estos nuevos elementos de intercambio lo constituyó nuestra protagonista, la espada de tipo Naue II, bautizada así en honor a Julius Naue, un arqueólogo e ilustrador alemán que presentó una clasificación de espadas de la Edad del Bronce (‘Die prähistorischen Schwerter’) para la Sociedad Antropológica de Munich, en 1884.

Fig. 2. Nodos y vías de comunicación en la Europa de la Edad del Bronce (Suchowska-Ducke, 2015: 262).

Origen y evolución

Para explicar el origen de esta espada nos debemos remontar a mediados del segundo milenio antes de nuestra era, en torno al ca. 1600 a. C., cuando aparece en Europa central y atlántica un tipo de arma bastante particular, muy probablemente evolucionada a partir de diferentes modelos de daga, y de una clara influencia mediterránea en su factura (Oakeshott, 1999: 33). Nos referimos a la espada de tipo Naue I. A diferencia de su sucesora, aún no tendrá lengüeta: la base de la hoja se remachará directamente al extremo de la empuñadura, factor que condicionaría su funcionalidad en combate. Por otra parte, la hoja tendía a estrecharse de forma acusada desde la base hasta la punta, lo cual indicaba que su rol en combate era el de pinchar, no el de cortar (ibid.: 31-33). Cabe señalar que muchas de las espadas tipo Naue I han aparecido rotas y sin remaches en la base de la hoja. Este hecho tiene una explicación: no se dudó en usarlas para cortar y parar golpes; después de todo, en un combate a muerte, uno hace lo que sea por salvar su vida.

Fig. 3. Espadas y daga de tipo Naue I. Schleswig-Holstein Landesmuseum, Schleswig (Alemania). Imagen: Föll, H.

Habría que avanzar hasta mediados del siglo XIV a. C. para observar una evolución en este tipo de armamento, dando lugar a las espadas de tipo Naue II, mejor preparadas para el combate a corta distancia. Ahora, gracias a esa larga lengüeta, el arma resistiría mejor los golpes en una refriega. La Naue II o también llamada Griffzungenschwert (‘espada de empuñadura de lengüeta’) verá la luz en Centroeuropa, probablemente en el norte de Italia o cerca de los Alpes, extendiéndose rápidamente por el resto de Europa central, del Norte y por los Cárpatos, alcanzando Grecia y el Egeo en torno al ca. 1200-1150 a. C., alcanzando finalmente el Levante y Egipto hacia el ca. 1150-900 a. C. (Suchowska-Ducke, op. cit.: 259-260).

Fig. 4. Aproximación cronológica a los diferentes yacimientos de espadas Naue II (Kristiansen y Suchowska-Ducke, op. cit.: 375).

Morfología

En cuanto a sus características, nos encontramos ante una espada de bronce o de hierro, según la época, cuya longitud está comprendida entre los 50 y los 85 centímetros. Su hoja, en los primeros modelos, era recta, con propensión a estrecharse hacia la punta. Sin embargo, a medida que las técnicas en el combate evolucionaban, el aspecto fue cambiando hasta conseguir un contorno pistiliforme, en el que la hoja se va estrechando desde la guarda para luego engrosarse por la mitad y, finalmente, volver a estrecharse en la punta. No era un diseño caprichoso ya que su objetivo era incrementar el peso hacia el final de la espada, ayudando así a ejercer una mayor fuerza centrífuga en el momento de realizar tajos circulares. No obstante, los últimos modelos podían emplearse tanto para cortar como para pinchar. Por otra parte, las hojas solían presentar una nervadura central, siendo su sección en forma de lente o de diamante (Föll).

Fig. 5. Visión frontal, lateral y transversal de las espadas halladas en Enkomi, Chipre (Mehofer y Jung, 2015).

En lo que respecta a la empuñadura de las Naue II, esta se construía a partir de la lengüeta metálica, la cual servía para remachar las dos cachas que formarían el mango, a menudo hecho de madera o hueso. Tanto la lengüeta como la guarda podían tener un engrosamiento de los bordes para que las cachas pudieran ajustarse correctamente. Los remaches podían estar realizados en bronce o hierro, al igual que la hoja.

Tipología y distribución

Existe toda una gama de subtipos dentro de la Naue II, fruto de la clasificación particular de diferentes arqueólogos a lo largo de la historia. Por ejemplo, tenemos la espada tipo Nenzingen, la Sprockhoff IIa y IIb, la Stätzling y la Erbenheim-Letten para Europa Central; la Cetona y la Frasinetto para Italia; y las Naue II A, B y C y Catling tipo I, II, III y IV para Grecia y el Mediterráneo Oriental. Esta última clasificación es de las más extendidas, siendo la que se suele utilizar para homogeneizar de alguna forma su extensa nomenclatura (Suchowska-Ducke, op. cit.: 258-259).

Fig. 6. Clasificación según W. Catling (Suchowska-Ducke, 2015: 258).

Hector William Catling estableció cuatro conjuntos basándose principalmente en el tipo de contorno que presentaba la hoja (cortar, pinchar o ambas cosas). De esta manera diferencia cuatro grupos: los tres primeros engloban espadas Naue II del norte de Italia y Centroeuropa, y el cuarto reúne todas aquellas halladas en el Egeo y el Mediterráneo oriental (ibid.: 258). La siguiente tabla refleja la diseminación de espadas de tipo Naue II a partir del estudio realizado por Paulina Suchowska-Ducke. Como se puede observar, existe un claro predominio del tipo I, sobre todo en Europa Central, del Norte y el bajo Danubio, coincidiendo con nodos centrales de comercio durante el Bronce Final.

Tabla 1. Diseminación de las espadas de tipo Naue II, en función de la división establecida por Catling (ibid.: 259).

Por su parte, la imagen inferior muestra el contexto en el que se han hallado las espadas. Cabe destacar que los círculos, que simbolizan depósitos o acumulaciones intencionadas, son los que más presencia tienen en las zonas más antiguas de distribución, mientras que los triángulos, que representan ajuares funerarios, predominan en zonas del norte y en Grecia, con un sorprendente protagonismo en Dinamarca y el norte de Alemania.

Fig. 7. Los diferentes contextos de los yacimientos de espadas Naue II (Kristiansen y Suchowska-Ducke, 2015: 375)

Una espada ‘mercenaria’

Como conclusión, podemos decir que las espadas de tipo Naue II se convirtieron rápidamente en el arma más popular entre las clases guerreras de la Europa templada y del norte durante el Bronce Final, llegando su presencia hasta Egipto o el Levante. El hecho de que las espadas fueran sumamente versátiles, ligeras y fáciles de mantener, las convertía en un tipo de arma idónea para una clase de guerreros en constante movimiento, a menudo empleadas por mercenarios y asaltantes que cubrían grandes distancias. Según Suchowska-Ducke (op. cit.: 263), esta dinámica constituye un claro síntoma de inestabilidad política, una coyuntura en la que se suele hacer un gran uso de mercenarios, teniendo como ejemplos los Shardana de Ramsés II o las tropas auxiliares del Bajo Imperio Romano. Es más, muchos de los relieves egipcios en los que presumiblemente se representan gentes pertenecientes a los llamados Pueblos del Mar, se los muestra empleando espadas de tipo Naue II. Por tanto, parece evidente que el colapso de las grandes civilizaciones mediterráneas hacia el 1200 a. C. no sólo las afectó a ellas, sino que también tuvo su eco en el interior de Europa: se produjeron grandes movimientos de personas y objetos como respuesta a una más que posible demanda de guerreros y mercenarios desde el sur, donde la Naue II fue la espada protagonista indiscutible.

Fig. 8. Lengüeta de espada tipo Naue II. Crivitz, Ludwigslust-Parchim (Alemania).

Referencias

-Foltiny, S. (1964). Flange-Hilted Cutting Swords of Bronze in Central Europe, Northeast Italy and Greece. American Journal of Archaeology, 68 (3), 247-257.

-Föll, H. Iron, Steel and Swords. Christian-Albrechts-Universität zu Kiel. https://www.tf.uni-kiel.de/matwis/amat/iss/

-Harding, A. F., (2003). Sociedades europeas en la Edad del Bronce. Ariel.

-Kristiansen, K. y Suchowska-Ducke, P. (2015). Connected Histories: the Dynamics of Bronze Age Interaction and Trade 1500-1100 BC. Proceedings of the Prehistoric Society, 81, 361-392. DOI: 10.1017/ppr.2015.17.

-Mehofer, M. y Jung, R. (2017). Weapons and Metals – Interregional Contacts between Italy and the Eastern Mediterranean during the Late Bronze Age, en P. M. Fisher y T. Bürge (eds.), ‘Sea peoples’ up-to-date. New research on transformations in the Eastern Mediterranean in the 13th-11th centuries BCE (pp. 389-400). Österreichische Akademie der Wissenschaften.

-Oakeshott, R. E. (1999). The Archaeology of WeaponsArms and Armour from Prehistory to the Age of Chivalry. The Boydell Press.

-Suchowska-Ducke, P. (2015). The dissemination of Naue II swords: A case study of long-distance mobility, en P. Suchowska-Ducke, S. Scott Reiter, H. Vandkilde (eds.), Forging Identities. The Mobility of Culture in Bronze Age Europe, 2 (pp. 257-265). British Archaeological Reports Ltd.

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